Encontrarse con uno mismo

¿Cómo encontrarse uno mismo, conocerse y alcanzar el equilibrio? 


Demasiadas personas gastan su tiempo, es decir su vida, en hacer cosas que no les llenan, en llamar la atención y satisfacer a personas que no les aportan ni verdaderamente les importan. Nada les proporciona un gran placer y la única solución que encuentran es encadenar múltiples y veloces placeres, plenamente sustituibles.
Supeditados a agendas y protocolos sociales, guiados por distintos horarios, caemos sin darnos cuenta en la rutina de un día a día que nos enajena y absorbe los pocos momentos de reencuentro que podemos tener con nosotros mismos. En muchas ocasiones, en nuestro fuero interno, sabemos que estamos huyendo, que hay una incoherencia de fondo, y que habría que dar una respuesta desde uno mismo, pero esto no se hace, a veces por desconocimiento y otras por miedo a tener que tomar decisiones que se nos antojan difíciles y que suponen la posibilidad de equivocarnos. Buscamos aprobación y soluciones externas cuando tenemos que encontrarlas dentro de nosotros mismos.
Si sumamos nuestro estresante ritmo de vida y la actual crisis de valores que estamos viviendo, detectamos que se están perdiendo las conexiones con nuestro “yo” más íntimo. Quizá, ha llegado el momento de pensar porque haces esto o aquello, quizá ha llegado el momento de despertar a la vida, de darle verdadero significado, de jugar a ganar y no a no perder, de encontrarse realmente con uno mismo. 

Tú decides.

Encontrarse con uno mismo requiere de espacio para uno mismo, debes concederte el espacio y el tiempo que necesitas, debes conectar con tu grandeza, debes aceptar tus miedos, comprometerte con el cambio y dar gracias por tu vida. Encontrarse con uno mismo significa, aceptarse plenamente, ponerse en valor, tener confianza, conectar con nuestro propósito vital, y tener la conciencia de estar en el camino. Una persona que se ha encontrado consigo mismo es una persona satisfecha, es pura energía, equilibrio, serenidad, alegría, positivismo. etc.., actitudes que se proyectan en todas las esferas de la vida,
No olvides que el secreto de encontrarse con uno mismo está en seguir tus sueños, escuchar los deseos de tu corazón y despertar para ser aquello a lo que estas destinado a ser. No triunfes en lo que no quieras hacer, no vendas tu vida, permítete escucharte, préstate tiempo, amplia tu visión de la vida, revisa cuáles son tus criterios de éxito, establece tu plan de vida e identifica tus valores. Busca ese punto común en el que hagas algo que te apasione, tengas capacidades, aportes valor y estarás en el camino. La vida es mucho más placentera y te recompensa más cuando es jugada “con todo“, en vez de con la mitad del corazón.
Si no lo haces así, no importa cuánto dinero ganes, cuanta gente te quiera, lo inteligente que seas, los títulos que tengas, ni siquiera lo que hayas conseguido a lo largo de tu vida, no te sentirás completo. Como el personaje del video, cuando te encuentres contigo mismo y consigas ser quien verdaderamente eres, no encontrarás tu felicidad, tú serás la felicidad!




La calidad de tu pensamiento determina la calidad de tu vida. Tu mundo exterior es un reflejo de tu mundo interior y para cambiar cualquier cosa en tu mundo exterior, debes empezar cambiando lo que te acontece en tu mundo interior. En este aspecto sabemos que existen diferentes formas de encontrarse con uno mismo, pero quizás una de las más puras es la inherente a la reconciliación: Necesitamos altas dosis de RECONCILIACIÓN en las siguientes parcelas:

RECONCILIACIÓN CON EL CUERPO Y CON LA MENTE.

Prestar atención a tu cuerpo y volver a sentirlo reconectándonos con él es esencial para nuestro buen funcionamiento tanto físico como psíquico. Exigir menos del mundo que nos rodea y más a nosotros mismos es el comienzo del reencuentro de todo nuestro ser.
Es necesario pararse y pensar en qué estado nos encontramos, si estamos viviendo tensos o relajados, si nos duele algo y en su caso cual puede ser el motivo. Esta pequeña reflexión puede ayudarnos a descifrar muchos problemas latentes que a veces omitimos.
Para los momentos de malestar, o de gran tensión, un sencillo ejercicio que se puede practicar es el de reencontrarte con el funcionamiento natural de tu cuerpo, reencontrarte con tu vida interna. Se trataría de escoger un lugar tranquilo cerrar los ojos, tapar los oídos y sentir como nuestro cuerpo, ajeno al movimiento externo sigue su ritmo vital con el continuo latir del corazón. Podremos sentir como la sangre fluye más rápido que las palpitaciones, y es que nuestro cuerpo sigue su trabajo diario de mantenernos vivos de forma continua. Pararse en la respiración inspirando y expirando varias veces nos ayudará a liberar tensión y de forma natural percibiremos como nuestro propio sistema comienza a protegernos haciendo que el organismo no sufra. El corazón normalizará sus latidos, la respiración se relajará y en 5 minutos lograremos reencontrarnos y recolocarnos ante la vida de forma más íntegra.

RECONCILIACIÓN CON NUESTRO ESTADO NATURAL.

¿Para qué nos complicamos tanto la vida?. Sin nada hemos venido y sin nada nos iremos, sólo nos llevaremos las alegrías y las penas que nuestro ser soporte.
EL SER SOBRE EL TENER. Es absurdo querer poseer sobrepasando la barrera del disfrutar lo que se tiene. Venimos constatando que nuestra ansia de tener roza la avaricia, hecho que no hace más que empobrecernos como personas, perdiendo más tiempo, más energía y más vida intentando adquirir bienes tangibles mientras, sin enterarnos, hipotecamos nuestras más preciadas posesiones inmateriales, comenzando por la salud.
El Ser o la libertad personal es real cuando logramos soltar todo el peso de lo que no necesitamos. Cuanto más liberamos, más espacio dejamos para la llegada de nuevas esperanzas e ilusiones.
El siguiente planteamiento nos servirá para obtener otra perspectiva al respecto: Si tuviésemos un problema que nos obligase a comenzar de cero, ¿estaríamos preparados?
Tenemos que ser conscientes de que la vida puede dar un giro inesperado en cualquier momento. Identificar y potenciar la capacidad de desprenderse de todo es una preparación esencial para poder reaccionar de una forma equilibrada y pacífica en los peores momentos. Tener siempre preparado un kit de emergencia emocional en caso de que las circunstancias sean críticas nos ayudará a enfrentar con un inmenso respeto la agresión que se dirija hacia nuestro ser.
SIN NADA: La capacidad de desprendernos de lo material tal y como hemos llegado al mundo y tal y como nos iremos, es un logro mayúsculo.

RECONCILIACIÓN CON EL EXTERIOR.

Desconectar de todos los artificios externos y sentir que los pies pisan la tierra, física y metafóricamente, formando parte de la naturaleza como si de un árbol se tratase, es una forma de presentarse hacia la vida desde una firme y muy inteligente posición. Escuchar rodeados de paz qué nos dice el mundo y qué le decimos nosotros a él es la vía de conexión interna más agradable para los sentidos.
Un buen ejercicio a realizar puede ser escapar a un entorno natural y fundirse con la naturaleza. Pasear tranquilamente a través de la vegetación, inspirar saboreando el aire puro o dejarse embriagar por los sonidos del entorno son pequeños gestos que nos ayudan a identificarnos como un ser vivo más que tiene el privilegio de existir en perfecta sintonía con el entorno que de forma impasible presencia nuestro autoimpuesto ritmo de vida.

RECONCILIACIÓN CON LA VIDA.

Porque para sentir ese tan anhelado reencuentro debemos pararnos ante la charla que cada uno tiene consigo mismo en el “ahora”.
Vivir el ahora sin engancharse a pensamientos de otra época es una tarea más complicada de lo que nos podamos imaginar. La mayor parte de las veces nuestro pensamiento no está aquí, retrocede hacia el pasado o proyecta el futuro. Sin embargo la oportunidad del reencuentro consigo mismo es el presente, éste es el momento más preciado. Para lograrlo debemos intentar vivir intensamente cada instante. Los niños son un buen ejemplo a seguir. No se ocupan ni del pasado ni del futuro, viven y disfrutan cada instante de la forma más pura.
  • FUTURO: Centrarse en el futuro supone alimentar pensamientos indefinidos y a veces hasta catastrofistas. Nadie sabe lo que va a ocurrir. Es una pérdida de tiempo y una dosis innecesaria de ansiedad ocuparse de lo que no ha sucedido. Apunta las cosas por hacer en una libreta en lugar de darle vuelta pensando en ellas. Planifica y de esta forma podrás dedicarte a tu presente con más calidad.
  • PASADO: Es el mayor ladrón de energía. Volver atrás cultivando la nostalgia o lamentarse son excusas para no seguir avanzando.
  • PRESENTE: Es imprescindible vivirlo de forma intensa detectando las rutinas de nuestra vida. La rutina es la peor enemiga del “HOY”, hace que nos comportemos como autómatas, anestesiando las iniciativas de aspirar a mejores logros para nuestro bienestar.


Para evitar caer en hábitos conformistas, es necesario introducir mínimos cambios, como modificar los planes habituales del fin de semana, probar actividades nuevas, cambiar los muebles de sitio…
Esta actual crisis nos aporta altas cotas de incertidumbre y éste es el combustible que agudiza los sentidos y permite que la mente esté más despierta y activa, aprovechémonos de esta ventaja para vivir intensamente el presente!
Es importante que busques el equilibrio y la reconciliación en tu vida en vez de la perfección. Reconcíliate para que puedas encontrar el sonido de tu interior, descubrir lo que eres y lo que tienes con el objeto de realizar un camino de retorno hacia ti mismo. Disfruta del camino, como del destino hacia el cual estás dirigiéndote. Combina la espontaneidad de la juventud con la sabiduría de la experiencia y sigue creciendo, aprendiendo y amando. Y vive cada día como si fuera el día más importante de tu vida entera, porque en la realidad, lo es.
¡Hasta pronto!
Artículo escrito por Olga Fariña Vila http://sencillamenteamazing.blogspot.com.es/ y Antonio Pablo García Martín (http://www.projectcoaching.es/).
 
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